"La vida en general, y sobretodo la suya, le parecía una cosa fea, turbia, dolorosa e indomable."
Fragmento extraído de "El árbol de la ciencia", de Pío Baroja
"La vida en general, y sobretodo la suya, le parecía una cosa fea, turbia, dolorosa e indomable."
-¡No! - dijo Thorin-. Hay en ti muchas virtudes que tú mismo ignoras, hijo del bondadoso Oeste. Algo de coraje y algo de sabiduría, mezclados con mesura. Si muchos de nosotros dieran más valor a la comida, la alegría y las canciones antes que al oro atesorado, éste sería un mundo más feliz. Pero triste o alegre, ahora he de abandonarlo. ¡Adiós!
Pero poco hay que decir de la beautitud y de la vida placentera antes de que concluyan; pues las obras bellas y maravillosas, mientras duran todavia y es posible contemplarlas, son su propio testimonio, y sólo cuando están en peligro o se quebrantan para siempre pasan a las canciones.
"Prefiero dejar que me saquen ahora mismo al patio de este edificio para fusilarme antes que mancillar con semejante infamia mi honor y el de mi país."
"Va a haber otra guerra más sangrienta; pero yo no voy a estar en ella. Voy a estar dormido. Ojalá esté dormido un millón de años."
"Creo que el hombre va a matar al hombre y exterminar todo rastro de civilización. Europa va a quedar desolada, y a mí se me contará entre los responsables... Ante nuestras propias narices se están desplegando asuntos extraordinarios, y nosotros no somos más que motas de polvo que, durante la noche, se posan en el mapa del mundo."
Reiko, con el cigarrillo entre los labios, también se rió.
- Eres un buen chico. Mirándote, me he dado cuenta. En los siete años que llevo aquí he visto ir y venir a mucha gente. Así que lo sé. Hay dos tipos de personas: los que son capaces de abrir su corazón a los demás y los que no. Tú te cuentas entre los primeros. Puedes abrir tu corazón siempre y cuando quieras hacerlo.
- ¿Y qué sucede cuando lo abres?
Reiko, con el cigarrillo entre los labios, juntó las palmas de las manos con aire divertido.
- Que te curas - afirmó.
La ceniza del cigarrillo cayó sobre la mesa, pero a ella no pareció importarle.
La ley militar declara: "Los que no avanzan cuando deben avanzar y los que no retroceden cuando deben retroceder serán decapitados".
Cuando Wu Ch'i luchaba contra Ch'in hubo un oficial que no pudo contener su ardor antes del choque de los dos ejércitos. Avanzó, cortó un par de cabezas y volvió a su puesto. Wu Ch'i ordenó que fuese decapitado.
El Jefe de Estado Mayor del ejército le reconvino en estos términos: "Este hombre es un oficial de talento, no debierais decapitarle". A lo que Wu Ch'i respondió: "No discuto sus talentos como oficial, pero es desobediente".
Después de lo cual le hizo decapitar.